Entre activistas... > Encuentro Colectivos CyL 2003...

La economía de Castilla y León

Ramiro García Fernández (Universidad de Valladolid)

El objetivo de la exposición es ofrecer  una visión panorámica de la evolución que viene siguiendo la economía de Castilla y León en el contexto de la economía española y presentar una interpretación de las diferencias que se observan.

a) ¿Cómo han evolucionado a lo largo de los últimos años las principales variables representativas de la economía?

a1) La evolución del PIB.

La trayectoria de esta variable se viene caracterizando por un crecimiento sistemáticamente inferior a la media nacional. Para el periodo comprendido entre el comienzo de los años sesenta y 2002, se sitúa en el 0,5 .

Una de las características más interesantes de la trayectoria del PIB regional en comparación con el nacional es que su ritmo de crecimiento se acerca más al español en los momentos de crisis,  en cambio en los momentos de bonanza la economía española crece sustancialmente por encima de la regional.

a2) La trayectoria del empleo.

Al hablar del empleo hay que diferenciar claramente dos grandes fases. Entre 1960 y 1975, mientras que el conjunto de España el empleo creció de forma lenta pero sistemática, en Castilla y León se perdieron empleos de manera permanente, del orden de 150.000.

Entre 1976 y la actualidad la evolución del empleo en Castilla y León presenta un perfil similar al del conjunto de España, en el sentido de que coinciden a grandes rasgos los momentos de recuperación y de descenso del empleo, sin embargo una vez más nos encontramos con que en conjunto las cosas han ido peor en la región, así, entre 1976 y 2002 , mientas que la tasa media de variación del empleo ha sido del 0,68 en España, en Castilla y León ha sido del –0,14.

Este menor ritmo de crecimiento del empleo ha tenido su traducción en el hecho de que la proporción de personas activas y ocupadas en relación con las que tienen 16 y más años sea en torno a los 4 puntos inferior en la región que en el conjunto nacional. Esta diferencia es muy importante para explicar el menor nivel de renta por habitante que padece la región. Y por otra parte la menor tasa de actividad permite entender que a pesar de la gran diferencia en el ritmo de creación del empleos la tasa de paro en la región se  haya situado tradicionalmente por debajo de la nacional, si bien en los tres últimos años estas diferencias han desaparecido.

Hay que señalar de forma expresa que el paro en Castilla y León afecta en mucha mayor medida que en conjunto de España a los jóvenes en general y en especial a las mujeres. En Castilla y León ser joven y mujer se convierte en un auténtico problema a la hora de encontrar un trabajo.

a3) La renta por habitante.

  Al igual que en el resto del país la renta por habitante ha ido mejorando, y se observa un acercamiento progresivo, con respecto a la media europea y española. Sin embargo hay que decir que en la medida en que la producción regional ha crecido menos que la nacional, esa convergencia responde única y exclusivamente al descenso de la población regional, sobre el que se insiste a continuación.

a4) La población.

  En contextos regionales, en los que no existen restricciones legales para el desplazamiento de la población de unas comunidades a otras o incluso en los últimos años al resto de Europa, la evolución de la población expresa con más precisión que cualquier otra variable las diferencias  en la capacidad de los diferentes espacios para crear las condiciones de vida satisfactorias para las personas. Desde esta perspectiva hay dos aspectos de la dinámica poblacional que tienen especial interés. El primero es lógicamente la evolución del número de habitantes a lo largo del tiempo. El segundo es la ubicación de esos habitantes en el interior de la región.

- Por lo que se refiere a la evolución temporal de la población regional hay que señalar que a mediados de los años cincuenta del siglo XX, comenzó un proceso de descenso que únicamente se frenó temporalmente en la primera mitad de los años ochenta, recuperándose posteriormente.  Desde su inicio hasta la década de los ochenta la causa fundamental de este proceso fue la emigración. A esta causa desde los últimos años de esa misma década viene a sumarse la drástica caída de la natalidad. De hecho desde 1987 el número de defunciones supera con creces al de nacimientos, con lo que a las pérdidas por emigración hay que sumar este saldo vegetativo de signo negativo.

-En el apartado de la evolución espacial de la población dentro de la propia región, el seguimiento de los datos de población por municipios desde 1960, pone de manifiesto una fortísima redistribución de la población en el territorio regional. En un primer momento, entre 1960 y 1991 la población se mueve principalmente del medio rural en su conjunto a las capitales de provincia. A partir de 1991 continúa el despoblamiento del medio rural en general pero el destino de la población que se mueve en el interior de la región no es ya principalmente las capitales de provincia sino las localidades que se encuentran en la periferia de éstas. Parece fuera de toda duda que el crecimiento de estos núcleos se explica precisamente por esa cercanía a las principales ciudades, en un contexto de ascenso del precio de la vivienda y cambios en las preferencias residenciales de una parte de los ciudadanos.

El resultado final de este proceso es uno de los fenómenos más importantes que ha tenido lugar en la región en las últimas décadas, en la medida que puede afirmarse que la mayor parte del territorio regional está prácticamente despoblado, a la par que una parte creciente de la población se agrupa en el entorno de las principales ciudades de la región. En resumen se pude decir que ha tenido lugar una especie de “achique de espacios” y que la población y las actividades económicas, la vida en resumidas cuentas, se centra en un área de juego cada vez más reducida.

Una de las consecuencias de este comportamiento, menos favorable en unos casos y negativo en otros casos, de variables mencionadas es que Castilla y León representan cada vez menos  en el conjunto nacional, lo que nos permite decir que el ritmo de desarrollo de nuestra región ha sido y sigue siendo inferior al del conjunto de España.

b) ¿A qué causas responden esta trayectoria desigual y menos favorable de la economía de Castilla y León?

A la hora de explicar el fenómeno de desarrollo económico, existe un amplio grado de coincidencia entre los especialistas en el sentido de que este está directamente relacionado con el ritmo en que una sociedad es capaz de:

a) Aumentar el número de personas que trabajan  junto con el nivel de formación de estas personas (su capital humano).

b) Incrementar los medios materiales de que disponen para realizar su trabajo (aumento del stock de capital)

c) Incorporar el avance tecnológico.

d) Modificar el peso relativo de los sectores de actividad, trasladando recursos de los menos productivos a los más productivos.

e) Adaptar progresivamente el marco institucional de manera que facilite el desarrollo de la actividad económica.

El estudio comparado  de cada uno de estos aspectos en Castilla y León y en el conjunto de España, permite deducir que el factor fundamental que está detrás del menor desarrollo regional es la debilidad del ritmo de aumento del stock de capital. El análisis de los datos correspondientes a esta variable permite observar que:

a) En Castilla y León el ritmo de inversión y por lo tanto la acumulación de capital han estado permanentemente por debajo del de conjunto de España.

b) Además de invertir menos se ha invertido peor. Esto quiere decir que ha ido a parar una mayor proporción de inversión a los sectores menos dinámicos y con menor capacidad de creación del empleo, o que directamente lo han perdido, como la agricultura o la energía, mientras que se han invertido cantidades menores en sectores más dinámicos como la industria manufacturera y los servicios.

A parir de esta constatación la pregunta que hay que formular es:

c) ¿Por qué la inversión ha afluido en menos medida a Castilla y León que a otros espacios y por qué ha ido a sectores menos dinámicos? 

  Existen al menos dos perspectivas teóricas para responder a este interrogante. Una la que ofrece la teoría de la localización y otra la del desarrollo endógeno, pero en resumidas cuentes las conclusiones a las que se puede llegar siguiendo cada una de ellas terminan siendo confluyentes.  Expresado en términos de la segunda de esas perspectivas  la idea es que existen una serie de factores que determinan el “potencial de desarrollo” de una región: la posición, los recursos naturales, las infraestructuras, la presencia de economías de aglomeración, la situación de la sociedad del conocimiento, la forma de actuar del sistema financiero, o la capacidad organizativa de empresas e instituciones... . La idea es que cuanto mejor sea el estado de cado uno de estos factores las posibilidades de que las empresas se localicen en ese espacio serán mayores y por lo tanto las posibilidades de desarrollo también.

  El repaso de la situación en Castilla y León de cada uno de estos frentes permite entender en buena medida por qué esta región no ha sido ni es el paraíso de la inversión. Una breve mención a cada uno de esos aspectos puede contribuir a comprender el asunto.

La posición. En el  contexto de la Unión Europea existe una fuerte concertación de la actividades económicas, la población el empleo y la renta en un área que va del entorno de Londres al norte de Italia. Al lado de este arco fundamental existe algunos otros ejes de desarrollo como el del mediterráneo. Es evidente que Castilla y León se encuentra alejada de todos esos ejes y en la terminología de la Unión Europea es una región periférica y por lo tanto peor situada a la hora de atraer inversiones.

Los recursos naturales. Aunque los recursos naturales son algo dinámico, en función del conocimiento existente en cada momento y de la calidad y de las posibilidades de extracción de usos productos  con rentabilidad económica, lo cierto es que en el momento actual, la dotación regional de los recursos naturales que tradicionalmente han tenido mayor importancia, de tipo de minerales metálicos y energético tienen cada vez menos  interés económico. Por el contrario la región no está mal dotada  en términos relativos de otros recursos que están siendo crecientemente valorados, del tipo de agua o el medio natural. Sin embargo se trata de recursos de los que todavía no se están aprovechando todas sus potencialidades.

Las infraestructuras. Se trata de uno de los factores que ha tenido siempre gran influencia sobre las posibilidades de desarrollo y que si cabe la tienen  en mayor medida en la actualidad. Piénsese en la creciente necesidad de un buen sistema de transportes y de telecomunicaciones en un momento como el actual en el que conviven un comercio internacional en aumento permanente y  una concentración de las actividades productivas en determinadas regiones y/o grandes áreas metropolitanas.

Desde esta perspectiva se puede decir que el sistema de transportes de Castilla y León no está contribuyendo demasiado en términos relativos al desarrollo regional. Con la excepción de las todavía escasas carreteras transformadas en autovías, el resto de carreteras y el ferrocarril presentan deficiencias sin número y son más dignas de mediados del siglo XX que de comienzos del XXI.

Las economías de aglomeración. Los estudios de organización industrial vienen insistiendo desde hace mucho en el atractivo que tienen, a la hora de la localización de nuevas inversiones, las áreas geográficas en las que se concentra gran cantidad de población, instituciones públicas y privadas y empresas, y más si se trata de empresas de sectores muy diversos que puedan mantener intercambios comerciales entre sí . Pues bien, el examen de la realidad regional desde esta perspectiva nos muestra un panorama que se puede resumir en los siguientes términos: estamos en una región muy extensa, con escasa densidad de población, con un tejido empresarial muy débil, concentrado en torno a unas pocas actividades muy tradicionales, como el sector agroalimentario, la obtención de energía y materiales de construcción. Al lado de estos sobresale como sector más moderno el del automóvil. Estas características no son las más indicadas para que las empresas encuentren razones de peso para ubicarse en Castilla y León.

La sociedad del conocimiento. Con este término se quiere hacer referencia aquí al hecho de que el conocimiento se ha convertido en un instrumento esencial de la dinámica del mundo actual, tanto desde las perspectiva de las personas como de la de las empresas. El conocimiento es lo que permite a las personas acceder a puestos de trabajo mejor considerados y más retribuidos; es lo que facilita a las empresas la mejora permanente de sus productos y la generación de innovaciones y es la condición para que las instituciones puedan prestar a la sociedad servicios de mayor calidad.

El repaso de los principales indicadores que se utilizan para poner de manifiesto hasta qué punto una sociedad está en una posición más o menos favorable desde la perspectiva del conocimiento pone en evidencia una debilidad manifiesta de la región.

  - El nivel de estudios terminados de la población ocupada se sitúa por debajo de la media nacional, y ello a pesar de que en esta región el porcentaje de los jóvenes que acceden a los estudios medios y superiores está entre los más altos del conjunto de la comunidades autónomas. Lo que pone de relieve que aquí se invierte en formar un capital humano que luego se ve forzado a emigrar en beneficio de otras regiones.

  - Los gastos en investigación y desarrollo tecnológico se sitúan en torno al 60% de la media nacional.

  - La difusión de nuevas tecnologías como la presencia de ordenadores en los hogares y acceso a Internet, nos vienen situando desde hace años entre los tres últimos lugares entre el conjunto de la comunidades autónomas.

  Todo estos son síntomas evidentes de que la región tiene en este punto otra debilidad esencial de cara a su desarrollo presente y futuro.

El sistema financiero. El papel fundamental del sistema financiero ha sido siempre el de facilitar el movimiento de la financiación de los agentes económicos que tienen capacidad de financiación a los que tienen necesidad de ésta; normalmente porque realizan inversiones. En este sentido el funcionamiento del sistema financiero de la región no es muy distinto del que se da en el conjunto de España. No obstante, lo que tradicionalmente ha sucedido en la región es que gran parte del ahorro regional no se utiliza en la región y se va a financiar inversiones en otros lugares, por la sencilla razón de que aquí no se demandan esos recursos. Y por otra parte se hecha de menos  una mayor implicación de las entidades financieras domiciliadas en la región y en concreto de las cajas en  el apoyo a las iniciativas empresariales de la región.

La capacidad organizativa de empresas e instituciones. Aunque este es uno de los aspectos más difíciles de valorar, por la falta de indicadores precisos si existen indicios de que tampoco en este campo Castilla y León está en una situación ventajosa.

  En el apartado de las empresas cabe recordar que la inmensa mayoría de las empresas importantes de la región, tanto industriales como de servicios y en particular las que actúan en los sectores menos tradicionales  (Renault, Michelin, Iveco...) son de capital extranjero, lo que denota la debilidad de nuestra clase empresarial para liderar la actividad productiva de la región.

  En el apartado de las instituciones públicas, y teniendo en cuenta las crecientes competencias que en todos los campos tiene la Junta de Castilla y León, cabe sospechar que alguna responsabilidad le corresponde en la trayectoria de las principales variables comentadas al comienzo, y de esa perdida de peso relativo de la región ya mencionada. Si algo caracteriza a la administración regional es el hecho, que se puede constatar cada día, de que se piensa con extremada lentitud y la puesta en práctica de lo poco que se piensa raya la parálisis permanente. Las encuestas del CIS sobre la valoración de los ciudadanos de la gestión de la Junta evidencian que ésta es una percepción generalizada.

  La conclusión última que cabe extraer de lo expuesto es que Castilla y León presenta una debilidad manifiesta en la mayoría de los factores que están detrás de la capacidad de una región para general y atraer inversiones y por ende para generar un proceso de desarrollo con mayor fortaleza que el que ha caracterizado hasta el presente a nuestra comunidad.

 

NOTA: Los gráficos y tablas de datos utilizados en la intervención no se reproducen aquí.

 

Entre activistas... > Encuentro Colectivos CyL 2003...

Está página está alojada en www.comunica-accion.org Castilla y León